El error de pensar el bienestar en la empresa como beneficio

04.03.2026

Por Andrea Geymonat

Establecer beneficios corporativos como propuesta de bienestar es una trampa fácil en la que caer.

Sin dudas es marketinero y hay opciones muy sencillas para engordar esa lista de porqué es "re cool trabajar con nosotros".
De carteles marketineros estamos llenos.

La realidad cuando vas a vivir en la empresa, más veces sí que no, suele ser otra.
El café, las clases de yoga y el descuento en el gimnasio no compensan un ambiente tóxico, donde se premia la performance por sobre la colaboración, donde no hay una declaración clara de valores, roles y responsabilidades bien definidas.

Cuando la estructura genera malestar

En definitiva, la organización no está diseñada para que trabajar sea una buena experiencia y termina siendo un tiro en el pie.
Porque la respuesta fácil a cómo generamos mejores resultados y rentabilidad, no es sostenible sin una base sólida.
¿Pueden estos beneficios hacer la diferencia? Absolutamente. Pero no en ausencia de una buena estructura.
Construir bienestar es otra cosa.

El bienestar como sistema

Si el bienestar no es un beneficio, ¿qué decisiones organizacionales tendrían que tomarse para construirlo?
Tenemos que entender bienestar como algo sistémico. Así como podemos construirlo a nivel personal, se construye también a nivel organizacional.

Muchas empresas que invierten en "beneficios", como la fiesta de fin de año, el regalito del día del cumpleaños o la fruta en el comedor se cuestionan con molestia porqué la gente parece imposible de conformar.
¿Cómo puede ser que persistan los incumplimientos, las renuncias aleatorias o los errores sistemáticos?
Porque solo el bienestar verdadero aumenta la percepción de valor e impacta de manera concreta en los resultados.

Diseñar organizaciones que funcionen

Entonces, las decisiones organizacionales que tenemos que tomar tienen que ver con construir con intención.
Una empresa rentable, humana y sostenible no surge de la improvisación. Necesita un plano.
Para esto, podemos encontrar orientación en diferentes marcos y modelos.

La psicología positiva, o también conocida como la ciencia del bienestar, habla de cuatro pilares: conexión, conciencia, percepción y propósito.
Dentro de cada pilar se enmarcan acciones pensadas originalmente para la vida personal, pero que pueden trasladarse fácilmente al plano organizacional y servir como base para construir modelos de gestión.

Observar la realidad dentro de las empresas durante años me llevó a desarrollar un modelo propio, que se apoya en relaciones, estructura y liderazgo.

El desafío de las pymes

En siguientes artículos les contaré más sobre la implicancia del modelo. Pero a simple vista podemos entender que una buena gestión, que cuide tanto personas como rentabilidad tiene que ser integrativo.
Y el modelo tiene que ser adaptable. Lo que funciona para unas empresas puede no funcionar para otras.

Esta es la razón por la que en un contexto de 99% pymes como sucede en Uruguay pero también en otros países, el tema bienestar se cae de la mesa o se archiva en un cajón.

Los modelos marketineros parecen inalcanzables, o cosa de empresa grande o directamente lejos de los incendios que hay que apagar todos los días.
La realidad es que no solo es más alcanzable de lo que parece, si sabemos adaptar lo que funciona a la propia realidad y contexto, sino que es condición necesaria para que varios de esos "incendios" dejen de existir.

Un cambio que ya empezó

Estamos en el borde de un cambio muy radical. El mundo como lo conocemos, especialmente en el ámbito del trabajo, está dejando de existir frente a nosotros.
La inacción no puede ser opción.

No podemos jugar más con globos de colores.
Nos estamos jugando nuestra humanidad.

Es momento de poner Bienestar bien arriba de la mesa.
Y esto no se decreta: se diseña con intención.